Elegir una de las noticias
que se transcriben en los recuadros y transformarla en un relato ficcional
► Para llevar adelante el trabajo deberá tenerse
en cuenta que se pueden utilizar distintas estrategias:
- Conjeturas que se den como respuestas a interrogantes que surjan de la lectura de las fuentes
- Estrategias de verosimilización: la formulación de conjeturas explicativas simples o la conexión forzada de distintos episodios violentos, que tiende a neutralizar la incertidumbre a costa de generar prejuicios sociales
- Llenar los “huecos” de la historia con escenas, secuencias descriptivas, etc.
- Trabajar con la connotación de los nombres o apelativos
- Inventar motivaciones
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CON MATEO BANKS "EL MISTICO"
El gran simulador - Su vida - Lo que piensa
y dice.
Mateo Banks asesinó en la ciudad de Azul a
casi todos los miembros de su familia, a tiros de escopeta con el fin de
posesionarse de una herencia
Ushuaia, presidio siniestro. Relaciones de
un reporterpor Aníbal del Rié Publicado por la Editorial Boston en Buenos Aires, 1933. |
Recordando a Mateo Banks
Hace tres años que mi tía tomó la
decisión de mudarnos a Buenos Aires, de alejarme de Azul y de sus habitantes
que día a día me recordaban con sus miradas, murmullos y señas lo que hace once
años había sucedido. Adoro a mi tía y estoy sumamente agradecida con ella; vivir
en Buenos Aires fue la mejor decisión que pudimos haber tomado. En esta enorme
ciudad con tantos habitantes y en constante crecimiento me siento segura, no
soy María Gaitán la hija del peón asesinado y acusado falsamente de homicidio,
ni la única sobreviviente a Mateo Banks.
Aquí soy una María más del montón, o eso creí hasta el día de hoy.
Me levanté temprano para
desayunar con mi tía antes de ir al colegio; me senté a la mesa donde ya estaba
preparado el mate y, al lado de éste, estaba el periódico. Lo que leí me dejo
impactada:
“CON MATEO BANKS "EL MISTICO"
El gran simulador - Su
vida - Lo que piensa y dice.
Mateo Banks asesinó en
la ciudad de Azul a casi todos los miembros de su familia, a tiros de escopeta
con el fin de posesionarse de una herencia-”
Quien escribió la nota se movilizó hasta Tierra del Fuego, asistió a esa
horrenda y helada cárcel donde se encuentran los criminales de la peor calaña y
realizó una entrevista a Mateo Banks, la persona que asesinó a mi padre, otro
peón, y seis de sus familiares. No podía creer lo que leía, no podía entender
¿Por qué alguien le realizaría una entrevista a este personaje? ¿A quién puede
importarle “Lo que piensa y dice”? ¿Cómo puede este hombre insistir en su
inocencia? ¿Insistir en incriminar a mi padre?
No pude continuar desayunando, la
nota que acababa de leer me revolvió el estómago, comencé a marearme, pues el
aire me faltaba. Escondí el diario entre mis cosas, me despedí de mi tía y salí
de casa lo más rápido que pude. Si iba a tener nuevamente un ataque de pánico
no permitiría que fuera frente a ella.
Cuando consideré que estaba lo
suficientemente lejos de casa, me dejé caer en la banquina e intenté calmar mi
respiración. Esa nota me desestabilizó, porque podía verme siendo señalada,
siendo el blanco de las miradas y los murmullos; podía ver como todo eso de lo
que escapé en su momento reaparecía. Pero lo que en realidad me descompuso fue
recordar nuevamente la situación tan traumática que viví esa madrugada hace
once años atrás.
Me vi nuevamente en “El trébol”
en el cuarto que solía compartir con Anita y Cecilia; pude sentir nuevamente el
miedo y cómo Cecilia nos abrazó a ambas en el momento en que escuchamos ese
estruendo. Pude ver al hombre, que mi papá llamaba patrón, entrar al cuarto con
la cara desencajada, observándonos intentando distinguirnos hasta que por fin
encontró lo que buscaba: alejó a Cecilia de nosotras apuntó su escopeta y
disparó. Sentí nuevamente el pánico recorriendo mi cuerpo, la mano de ese señor
estrechando la mía para arrastrarme, junto con Anita a ese armario en el cual
nos encerró y donde permanecimos hasta que la policía nos halló.
Escuché nuevamente murmurando a
las personas que estaban en la casa: “encontramos un cadáver más”, “en total son
ocho”
Intento alejar esta secuencia de
recuerdos de mi mente, intento con todas mis fuerzas respirar con normalidad,
me repito una y otra vez “esto no va a volver a pasar, estás en Buenos Aires.
Acá estas segura”
-Acá estoy segura- Esta vez en
voz alta y un poco más calmada.
Me pongo de pie mucho más
tranquila y retomo mi camino y me dirijo al colegio.
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