Consigna
Escribir un ensayo breve que plantee una reflexión en torno de un tema seleccionado entre las opciones
trabajadas durante el cuatrimestre. El texto debe plantear un problema sujeto a
debate y definir una posición personal respecto de él, que se sostendrá a
través de argumentos.
El estilo del ensayo deberá tender no
solo a persuadir o instalar una convicción en los lectores sino también a
producir placer estético.
Nuevas Tecnologías y Control Social.
“Hasta que no tengan consciencia de su fuerza, no se rebelarán, y hasta
después de haberse rebelado, no serán conscientes. Éste es el problema"
1984, George Orwell
¿Qué estás pensando?
Cuántas veces un
amigo, un compañero de trabajo o un familiar nos hizo esta pregunta en el momento en que estamos absortos en
nuestros pensamientos y al oírla nuestra reacción inmediata fue sacudir la cabeza y contestar
con un simple “nada”.
Pero cuando esta
pregunta aparece en una red social, en la seguridad de nuestro hogar, en la
pantalla de un monitor nuestra respuesta
cambia completamente, más de uno la recibe con una emoción desmesurada, mueve
los dedos tan rápido como puede y responde, no sólo qué están pensando, sino
también qué están haciendo, con quién e incluso, cómo se sienten, y si está
acompañado de una fotografía que ilustre el momento, mucho mejor.
Qué tienen estas
redes sociales: Twitter, Facebook, Tumblr, entre otras; que hace que quien las
utilice se sienta libre de expresar “lo que piensa” de confesar amor, odio,
pasiones, y contar anécdotas ¿Cómo se logró hacer público lo privado, y con qué
fin? ¿Son las redes sociales un medio de control? ¿Pueden influir en quienes
somos y qué pensamos?
Quizá definir a
las redes sociales como un medio de control o vigilancia pueda resultar al
lector exagerado, o dirán que esto depende del modo en que se utilicen las
mismas, lo cierto es que su uso ha marcado un antes y un después en nuestra
vida. Por lo tanto, es innegable el poder que ejercen: modifican hábitos,
costumbres, influyen en el lenguaje y en la formación de la opinión pública.
Esta pregunta
que podría parecer inocente, o el disparador perfecto para hacer catarsis
cuando tenemos un mal día, es justamente lo que influye en qué decimos y cómo lo
decimos. Esto basándonos en la cantidad de likes
que recibe un “estado” o los favoritos
en un “tweet”, es decir funcionan como un reforzador positivo o negativo[1].
Basándonos en esto repetimos o no, ciertos estados, compartimos o no, ciertos
pensamientos ¿Cuántas veces hemos puesto un “post” esperando que una persona en
particular lo lea, o por el contrario evitar comentar o escribir algo por el
miedo al qué dirán?
Según Elizabeth
Noelle-Neumann la opinión pública es el resultado de la interacción entre
individuos y su entorno social y para no encontrarse aislado un individuo puede
renunciar a su propio juicio para lograr la integración. Este temor al
aislamiento, afirma la autora, forma parte del proceso de opinión pública y
este concepto tiene un vínculo estrecho con la sanción y el castigo.[2]
Dicho de otra
forma este “¿Qué estás pensando?” Que
podría leerse con un tono ameno cambia a un “¿Qué estás pensando?” imperativo,
es decir “¿Estás pensando lo que DEBERIAS
pensar?” Ya que en el caso de que tus pensamientos no estén acordes con el
“pensamiento dominante” corres el riesgo
de que te bloqueen, te insulten, te denuncien o lo que es peor, te
ignoren. Es decir, tu “¿Qué estás pensando?” está siempre condicionado.
Vigilantes,
vigilados.
En el libro 1984
de George Orwell hay una organización ficticia denominada “La Policía del Pensamiento”
que se caracteriza por arrestar a los ciudadanos que “piensan” en cosas que van
en contra de las consignas del partido. Esta organización utiliza “tele-pantallas”
con micrófonos integrados los cuales permiten a los Policías del Pensamiento
escuchar las conversaciones privadas de las personas que se encuentran cerca de
ellas. En este caso, El Partido obliga a los ciudadanos a poseer estos aparatos
en sus casas y oficinas a fin de eliminar todo rastro de privacidad del
individuo.
En la sociedad
actual esta “invasión” a la privacidad es aceptada voluntariamente, nosotros
mismos proporcionamos la información de que estamos pensando, estas “tele
pantallas”, al igual que en la novela, se encuentra tanto en nuestras casas,
como en las oficinas, gracias a la telefonía móvil, nos acompañan a donde
quiera que vamos e incluso proporcionan información de dónde estamos y qué
tecnología utilizamos, podemos ver en nuestros estados la leyenda “enviado desde: Ia web, mi BlackBerry, Android,
iPad… etc.” Y al momento de interactuar con un “amigo” estas tecnologías nos
informa si el mensaje fue recibido, si ha sido leído y si hemos sido ignorados.
Podríamos decir
que nuestra sociedad es una sociedad de
vigilancia o “sociedad panóptica” utilizando el termino introducido por
Foucault en su libro “Vigilar y Castigar”. La sociedad panóptica, es un símil
de una prisión ideada por Jeremy Bentham y Foucault lo retoma en su libro,
según este autor el panóptico “es una construcción (…) donde cada prisionero es
perfectamente individualizado y perfectamente visible, mientras que desde la
celda, el reo no puede observar quien lo observa si es que, lo observa alguien”
(M. Foucault, Vigilar y Castigar, 1980)
Es decir el
individuo que forma parte de esta sociedad panóptica se sabe en un estado
permanente de vigilancia y eso garantiza su control. Relacionando esto con las redes sociales,
todos los que hacemos uso de las mismas sabemos que toda información colgada en
la red es observada por alguien, amigos, familia, e incluso desconocidos y el sabernos
observados es justamente lo que funciona como filtro y medio de control.
Es común que,
por ejemplo, cuando vamos a una entrevista de trabajo previo a la selección, la
empresa para la cual nos postulamos, nos “agregue” a Facebook ¿Qué mejor forma
de saber cómo va a ser un futuro empleado que saber cómo piensa? Qué estados le dedicó a sus trabajos
anteriores, a sus jefes. Qué mejor que Facebook para saber si este postulante
es o no una persona “conflictiva”.
Al formar parte
de esta sociedad panóptica no solo estamos siendo observados, sino que también
podemos ejercer el acto de vigilar.
“Este panóptico, sutilmente dispuesto para
que un vigilante pueda observar, de una ojeada, a tantos individuos diferentes,
permite también a todo el mundo venir a vigilar al vigilante de menor
importancia. La máquina de ver era una especie de cámara oscura donde espiar a
los individuos; ahora se convierte en un edificio trasparente donde el
ejercicio del poder es controlable por la sociedad entera.”
Michael Foucault, Vigilar y Castigar, 1980
Es decir en este
“edificio transparente” que son las redes sociales, o las nuevas tecnologías
podemos observar el “comportamiento” de nuestros ídolos del espectáculo,
nuestros representantes políticos, nuestros amigos, familiares… etc. Un término
que surgió con el uso de las redes sociales, y que está relacionado
directamente con el tema de la vigilancia es “Stalkear” que viene del inglés
“stalk” que traducido al español seria “acosar”, y se utiliza para referirse al
acto de “visitar” o revisar, el perfil de alguien más con el fin obtener la
mayor cantidad de información posible, espiando fotos, comentarios,
publicaciones, fecha y hora de la última conexión e incluso el lugar donde se
realizó la misma.
En otras palabras:
observamos y estamos siendo observados constantemente.
Respecto a lo
planteado hasta acá se podría contra-argumentar que esta vigilancia podría ser
evitada al elegir no utilizar estas tecnologías, evitando así la invasión a la
privacidad. Pero en este caso se corre el riesgo de perder otras oportunidades
que brindan las mismas. En el ámbito
laboral, por ejemplo, resulta obsoleto
buscar trabajo en los clasificados de los diarios, para esto es indispensable
tener cargado el curriculum vitae en
varias páginas de bolsas de empleo como: Buemeran, Zona Job, Computrabajo entre
otras. En lo académico conveniente formar parte de por lo menos una red social
para estar al tanto de las novedades que puedan surgir; y en lo personal el no
estar al día con la tecnología puede significar el aislamiento.
Otro
contra-argumento que podría plantearse es que no siempre las nuevas tecnologías
sirven como medio de control, sino que por el contrario podrían servir para la
“revolución”. Un ejemplo perfecto de esto sería “La primavera Árabe”, una serie
de alzamientos populares en los países Árabes que tuvieron inicio en el 2010 y
continúan hasta la actualidad. En estos alzamientos Internet jugo un papel
fundamental, tanto por su velocidad (la posibilidad de enviar mensajes masivos
en cuestión de segundos) como por su espontaneidad y la ausencia clara de
liderazgo. Las nuevas tecnologías jugaron un papel tan importante que internet
fue prohibido en Egipto junto con los teléfonos móviles. Pese a estos los
egipcios supieron comunicarse a través de tecnologías más antiguas. Es decir,
Internet no fue la causa principal de las revoluciones sino la miseria, la
exclusión social, la falsa democracia, etc.
“Bajo el gobierno de una totalidad represiva, la libertad se
puede convertir en un poderoso instrumento de dominación (…)
La libre elección de amos no suprime ni a los amos ni a los
esclavos.”
Herbert Marcuse, El hombre unidimensional.
El hecho de que
las redes sociales o internet hayan influido en las revoluciones no significa
que el control social haya fracasado o que se haya podido evitar sino que esta
tecnología permitió un cambio en la opinión pública. Y el control sobre las
masas tomó otro punto de vista, es decir indicó a los integrantes de esta
sociedad, dónde a qué hora y con qué fin reunirse.
Por otro lado podrían
también mencionarse las ventajas que estos avances tecnológicos significaron a la
seguridad de los individuos, es decir se pueden hallar personas perdidas
gracias a la telefonía móvil, el GPS, cámaras de seguridad, etc. son sumamente
importantes para resolver distintos hechos delictivos. Incluso el gobierno
nacional admitió haber comprado equipos de última tecnología para espiar mails
y llamados telefónicos para utilizarlos frente a delitos de envergadura
nacional como el narcotráfico. Si bien es cierto que los avances tecnológicos
pueden ser útiles en muchas ocasiones; nadie nos asegura, por ejemplo, que
estos equipos no sean utilizados con otros fines. Es decir, elegimos perder
nuestra intimidad con el fin de sentirnos más seguros.
Habiendo
planteado esto concluimos que: las nuevas tecnologías, internet, redes
sociales, teléfonos celulares , etcétera son mecanismos de vigilancia y al ser
estos cada vez más sutiles e indispensables para la vida diaria ejercen cada
vez más control sin que sus usuarios lo perciban.
Gracias a la
inserción de estas tecnologías la línea entre lo público y lo privado es difusa
y casi inexistente.
Las redes
sociales ejercen en los individuos un control sobre lo que piensan, son
premiados con “likes” o “favoritos” cuando sus pensamientos están acordes con
el “pensamiento dominante” y logran así, conseguir mayor cantidad de “amigos” y
“seguidores”. Cuando sus publicaciones
generan descontento son “sancionados” y así se logra regular la conducta
de los integrantes de esta red social. Esta constante vigilancia, posible
gracias a las nuevas tecnologías reemplaza progresivamente la coerción física
como un medio para mantener el orden y la armonía de los individuos.
[1] En
la psicología conductista, se llama reforzamiento al procedimiento mediante el
cual la aplicación de un estímulo (llamado reforzador) hace que aumente la
posibilidad de que una conducta se repita en el futuro.
[2] Extraído
de VV.AA. El nuevo espacio público, Gedisa, Barcelona 1992 y Noelle- Neumann
Elizabeth. La espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social,
Paidós. Barcelona, 1995 (capitulo 20)


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