lunes, 24 de noviembre de 2014

Ensayo final. Nuevas tecnologías y control social

Consigna

Escribir un ensayo breve  que plantee una reflexión en torno de un  tema seleccionado entre las opciones trabajadas durante el cuatrimestre. El texto debe plantear un problema sujeto a debate y definir una posición personal respecto de él, que se sostendrá a través de argumentos.

El estilo del ensayo deberá tender no solo a persuadir o instalar una convicción en los lectores sino también a producir placer estético.


Nuevas Tecnologías y Control Social.
“Hasta que no tengan consciencia de su fuerza, no se rebelarán, y hasta después de haberse rebelado, no serán conscientes. Éste es el problema"
1984, George Orwell
¿Qué estás pensando?
Cuántas veces un amigo, un compañero de trabajo o un familiar nos hizo esta pregunta  en el momento en que estamos absortos en nuestros pensamientos y al oírla nuestra reacción  inmediata fue sacudir la cabeza y contestar con un simple “nada”.

Pero cuando esta pregunta aparece en una red social, en la seguridad de nuestro hogar, en la pantalla de un monitor  nuestra respuesta cambia completamente, más de uno la recibe con una emoción desmesurada, mueve los dedos tan rápido como puede y responde, no sólo qué están pensando, sino también qué están haciendo, con quién e incluso, cómo se sienten, y si está acompañado de una fotografía que ilustre el momento, mucho mejor.

Qué tienen estas redes sociales: Twitter, Facebook, Tumblr, entre otras; que hace que quien las utilice se sienta libre de expresar “lo que piensa” de confesar amor, odio, pasiones, y contar anécdotas ¿Cómo se logró hacer público lo privado, y con qué fin? ¿Son las redes sociales un medio de control? ¿Pueden influir en quienes somos y qué pensamos?

Quizá definir a las redes sociales como un medio de control o vigilancia pueda resultar al lector exagerado, o dirán que esto depende del modo en que se utilicen las mismas, lo cierto es que su uso ha marcado un antes y un después en nuestra vida. Por lo tanto, es innegable el poder que ejercen: modifican hábitos, costumbres, influyen en el lenguaje y en la formación de la opinión pública.

Esta pregunta que podría parecer inocente, o el disparador perfecto para hacer catarsis cuando tenemos un mal día, es justamente lo que influye en qué decimos y cómo lo decimos. Esto basándonos en la cantidad de likes que recibe un “estado” o  los favoritos en un “tweet”, es decir funcionan como un reforzador positivo o negativo[1]. Basándonos en esto repetimos o no, ciertos estados, compartimos o no, ciertos pensamientos ¿Cuántas veces hemos puesto un “post” esperando que una persona en particular lo lea, o por el contrario evitar comentar o escribir algo por el miedo al qué dirán?

Según Elizabeth Noelle-Neumann la opinión pública es el resultado de la interacción entre individuos y su entorno social y para no encontrarse aislado un individuo puede renunciar a su propio juicio para lograr la integración. Este temor al aislamiento, afirma la autora, forma parte del proceso de opinión pública y este concepto tiene un vínculo estrecho con la sanción y el castigo.[2]

Dicho de otra forma este “¿Qué estás pensando?” Que podría leerse con un tono ameno cambia a un “¿Qué estás pensando?”  imperativo, es decir “¿Estás pensando lo que DEBERIAS pensar?” Ya que en el caso de que tus pensamientos no estén acordes con el “pensamiento dominante” corres el riesgo  de que te bloqueen, te insulten, te denuncien o lo que es peor, te ignoren. Es  decir, tu “¿Qué estás pensando?” está siempre condicionado.

Vigilantes, vigilados.


En el libro 1984 de George Orwell hay una organización ficticia denominada “La Policía del Pensamiento” que se caracteriza por arrestar a los ciudadanos que “piensan” en cosas que van en contra de las consignas del partido. Esta organización utiliza “tele-pantallas” con micrófonos integrados los cuales permiten a los Policías del Pensamiento escuchar las conversaciones privadas de las personas que se encuentran cerca de ellas. En este caso, El Partido obliga a los ciudadanos a poseer estos aparatos en sus casas y oficinas a fin de eliminar todo rastro de privacidad del individuo.

En la sociedad actual esta “invasión” a la privacidad es aceptada voluntariamente, nosotros mismos proporcionamos la información de que estamos pensando, estas “tele pantallas”, al igual que en la novela, se encuentra tanto en nuestras casas, como en las oficinas, gracias a la telefonía móvil, nos acompañan a donde quiera que vamos e incluso proporcionan información de dónde estamos y qué tecnología utilizamos, podemos ver en nuestros estados la leyenda  “enviado desde: Ia web, mi BlackBerry, Android, iPad… etc.” Y al momento de interactuar con un “amigo” estas tecnologías nos informa si el mensaje fue recibido, si ha sido leído y si hemos sido ignorados.

Podríamos decir que  nuestra sociedad es una sociedad de vigilancia o “sociedad panóptica” utilizando el termino introducido por Foucault en su libro “Vigilar y Castigar”. La sociedad panóptica, es un símil de una prisión ideada por Jeremy Bentham y Foucault lo retoma en su libro, según este autor el panóptico “es una construcción (…) donde cada prisionero es perfectamente individualizado y perfectamente visible, mientras que desde la celda, el reo no puede observar quien lo observa si es que, lo observa alguien” (M. Foucault, Vigilar y Castigar, 1980)

Es decir el individuo que forma parte de esta sociedad panóptica se sabe en un estado permanente de vigilancia y eso garantiza su control.  Relacionando esto con las redes sociales, todos los que hacemos uso de las mismas sabemos que toda información colgada en la red es observada por alguien, amigos, familia, e incluso desconocidos y el sabernos observados es justamente lo que funciona como filtro y medio de control.

Es común que, por ejemplo, cuando vamos a una entrevista de trabajo previo a la selección, la empresa para la cual nos postulamos, nos “agregue” a Facebook ¿Qué mejor forma de saber cómo va a ser un futuro empleado que saber cómo piensa?  Qué estados le dedicó a sus trabajos anteriores, a sus jefes. Qué mejor que Facebook para saber si este postulante es o no una persona “conflictiva”.
Al formar parte de esta sociedad panóptica no solo estamos siendo observados, sino que también podemos ejercer el acto de vigilar.

“Este panóptico, sutilmente dispuesto para que un vigilante pueda observar, de una ojeada, a tantos individuos diferentes, permite también a todo el mundo venir a vigilar al vigilante de menor importancia. La máquina de ver era una especie de cámara oscura donde espiar a los individuos; ahora se convierte en un edificio trasparente donde el ejercicio del poder es controlable por la sociedad entera.”
Michael Foucault, Vigilar y Castigar, 1980

Es decir en este “edificio transparente” que son las redes sociales, o las nuevas tecnologías podemos observar el “comportamiento” de nuestros ídolos del espectáculo, nuestros representantes políticos, nuestros amigos, familiares… etc. Un término que surgió con el uso de las redes sociales, y que está relacionado directamente con el tema de la vigilancia es “Stalkear” que viene del inglés “stalk” que traducido al español seria “acosar”, y se utiliza para referirse al acto de “visitar” o revisar, el perfil de alguien más con el fin obtener la mayor cantidad de información posible, espiando fotos, comentarios, publicaciones, fecha y hora de la última conexión e incluso el lugar donde se realizó la misma.

En otras palabras: observamos y estamos siendo observados constantemente.

Respecto a lo planteado hasta acá se podría contra-argumentar que esta vigilancia podría ser evitada al elegir no utilizar estas tecnologías, evitando así la invasión a la privacidad. Pero en este caso se corre el riesgo de perder otras oportunidades que brindan las mismas.  En el ámbito laboral, por ejemplo,  resulta obsoleto buscar trabajo en los clasificados de los diarios, para esto es indispensable tener cargado  el curriculum vitae en varias páginas de bolsas de empleo como: Buemeran, Zona Job, Computrabajo entre otras. En lo académico conveniente formar parte de por lo menos una red social para estar al tanto de las novedades que puedan surgir; y en lo personal el no estar al día con la tecnología puede significar el aislamiento.

Otro contra-argumento que podría plantearse es que no siempre las nuevas tecnologías sirven como medio de control, sino que por el contrario podrían servir para la “revolución”. Un ejemplo perfecto de esto sería “La primavera Árabe”, una serie de alzamientos populares en los países Árabes que tuvieron inicio en el 2010 y continúan hasta la actualidad. En estos alzamientos Internet jugo un papel fundamental, tanto por su velocidad (la posibilidad de enviar mensajes masivos en cuestión de segundos) como por su espontaneidad y la ausencia clara de liderazgo. Las nuevas tecnologías jugaron un papel tan importante que internet fue prohibido en Egipto junto con los teléfonos móviles. Pese a estos los egipcios supieron comunicarse a través de tecnologías más antiguas. Es decir, Internet no fue la causa principal de las revoluciones sino la miseria, la exclusión social, la falsa democracia, etc.

“Bajo el gobierno de una totalidad represiva, la libertad se puede convertir en un poderoso instrumento de dominación (…)
La libre elección de amos no suprime ni a los amos ni a los esclavos.”
Herbert Marcuse, El hombre unidimensional.

El hecho de que las redes sociales o internet hayan influido en las revoluciones no significa que el control social haya fracasado o que se haya podido evitar sino que esta tecnología permitió un cambio en la opinión pública. Y el control sobre las masas tomó otro punto de vista, es decir indicó a los integrantes de esta sociedad, dónde a qué hora y con qué fin reunirse.

Por otro lado podrían también mencionarse las ventajas que estos avances tecnológicos significaron a la seguridad de los individuos, es decir se pueden hallar personas perdidas gracias a la telefonía móvil, el GPS, cámaras de seguridad, etc. son sumamente importantes para resolver distintos hechos delictivos. Incluso el gobierno nacional admitió haber comprado equipos de última tecnología para espiar mails y llamados telefónicos para utilizarlos frente a delitos de envergadura nacional como el narcotráfico. Si bien es cierto que los avances tecnológicos pueden ser útiles en muchas ocasiones; nadie nos asegura, por ejemplo, que estos equipos no sean utilizados con otros fines. Es decir, elegimos perder nuestra intimidad con el fin de sentirnos más seguros.

Habiendo planteado esto concluimos que: las nuevas tecnologías, internet, redes sociales, teléfonos celulares , etcétera son mecanismos de vigilancia y al ser estos cada vez más sutiles e indispensables para la vida diaria ejercen cada vez más control sin que sus usuarios lo perciban.

Gracias a la inserción de estas tecnologías la línea entre lo público y lo privado es difusa y casi inexistente.

Las redes sociales ejercen en los individuos un control sobre lo que piensan, son premiados con “likes” o “favoritos” cuando sus pensamientos están acordes con el “pensamiento dominante” y logran así, conseguir mayor cantidad de “amigos” y “seguidores”. Cuando sus publicaciones  generan descontento son “sancionados” y así se logra regular la conducta de los integrantes de esta red social. Esta constante vigilancia, posible gracias a las nuevas tecnologías reemplaza progresivamente la coerción física como un medio para mantener el orden y la armonía de los individuos.







[1] En la psicología conductista, se llama reforzamiento al procedimiento mediante el cual la aplicación de un estímulo (llamado reforzador) hace que aumente la posibilidad de que una conducta se repita en el futuro.
[2] Extraído de VV.AA. El nuevo espacio público, Gedisa, Barcelona 1992 y Noelle- Neumann Elizabeth. La espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social, Paidós. Barcelona, 1995 (capitulo 20)

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