Relatar el recuerdo personal de una
escena de lectura significativa en tu historia de vida. (Esto es: una lectura
que haya sido muy importante en tu vida)
El caballero de la armadura oxidada- Robert Fisher
Si tengo que mencionar cuál fue el libro que en mis 24
años estuvo presente, debería decir que fue La Biblia. Para explicar
esto de manera rápida tengo que admitir que soy hija de Maud Flanders, por lo
tanto mientras a mis compañeros les leían cuentos de hadas, a mí me contaban
historias bíblicas: David y Goliat, Jonás,
la historia de Moisés entre, otras.
Por este motivo,
para este relato elegí contar el recuerdo del primer libro no relacionado con
La Biblia que me leyeron.
No sé decir si
fue en tercer o cuarto grado, que había un bibliotecario a quien una vez por
semana, en las horas de lengua, mi señorita le permitía contarnos historias.
Obviamente a mí me fascinaba, pues él tenía un don para contar cuentos. Podía dejarnos
totalmente absortos en sus historias y lograr que, por más de 45 minutos, 20
chicos de entre 8 y 9 años estuvieran quietos, escuchandolo. Por esto, cuando
en la clase teórica de Taller hablaban de los bardos, la imagen de este
bibliotecario venía a mi mente.
Era un hombre
alto, de cabellos canosos y bigote y daba la impresión de ser un hombre
totalmente serio. Pero cuando llegaba al salón, se sentaba en la silla de la
seño, subía los pies sobre el escritorio y empezaba narrar cuentos de su invención. Un día, nos sorprendió
a todos cuando apareció con un libro en sus manos “El Caballero de la armadura
oxidada” de Robert Fisher. Debo admitir que al principio me sentí un poco
decepcionada, pues yo quería escuchar otras de sus invenciones pero cuando
comenzó a leer la historia me atrapo. Se trataba de un caballero egocéntrico
que descuidaba a las personas que lo rodeaban, su esposa e hijo. De esta forma
se fue encerrando de apoco en su armadura
hasta que la misma se óxido y no puedo quitársela. Desesperado porque su esposa
lo amenazó con dejarlo si no se quitaba la armadura, busca ayuda y se encuentra
con un bufón quien le dice que busque al mago Merlín.
La siguiente
semana el profesor iba a continuar con el cuento pero, lamentablemente, me
enfermé y no asistí al colegio por más de dos semana, y, por lo tanto me perdí
el resto de la historia. ¿Encontró el
caballero a Merlín? ¿Se pudo sacar la armadura? ¿Cómo lo logró? Obviamente no
me iba a quedar con la duda, así que en cuanto volví a la escuela esperé el
primer recreo y fui a la biblioteca a pedir prestado el libro.
Me gustó, porque
es un libro profundo que habla sobre el proceso de cambio de un humano que no
expresa sus sentimientos. Viéndolo desde una perspectiva más lejana no me parece
un libro para niños, ya que llegué a comprenderlo en su totalidad cuando lo leí
por segunda vez (no quiero decir “cuando lo leí siendo adulta”, porque todavía
no creo serlo).
El por qué este
libro fue tan importante para mí, más allá de su contenido y de las frases que
podría citar, es porque fue el que, de algún modo me independizo como
lectora y por qué no, como persona
también. Leer es una actividad que depende únicamente de mí, no tenía que
compartirla con mis hermanas, (suena
egoísta, pero, con cuatro hermanas, es difícil encontrar una actividad exclusiva).
Me permitió ir más allá de lo que mi madre podía leerme, me abrió un mundo
distinto, el de la biblioteca, donde podía ir y leer lo que yo quisiera.
Para cerrar este
relato dejo una frase del libro que es la que más me gustó y la que expresa lo
que me sucedió con él
“Aunque
este Universo poseo, nada poseo, pues no puedo conocer lo desconocido, si me
aferro a lo conocido”
Este libro me
liberó de lo conocido y me permitió conocer lo desconocido.
